MANIFIESTO A LOS DIPUTADOS ELECTOS

18 de julio de 2016

Comparecemos a título de ciudadanos participantes, convencidos de que en política nunca cae el telón, de que en parte alguna nadie esperará a la resolución de nuestras incertidumbres, de que es momento de buscar acuerdos y soluciones en vez de proseguir obsesionados por identificar culpables sobre los que centrifugar responsabilidades indeclinables.

Alejados de la funesta manía de dar consejos no solicitados, nos atrevemos a indicar algunas cuestiones de primera necesidad que deberían atenderse de inmediato en la nueva legislatura.

Urgidos por la necesidad de poner fin al paréntesis de interinidad que supone un gobierno en funciones desde las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, consideramos que durante estos siete meses los procedimientos constitucionales han probado su capacidad para  adaptarse al nuevo sistema de partidos resultante, pero que su prórroga induciría fragilidades que dificultarían dar respuestas adecuadas a las necesidades sociales y a los apremiantes emplazamientos políticos, económicos e internacionales marcados en el calendario.

Persuadidos de que no es razonable convocar de nuevo a las urnas para depositar en los electores tareas que corresponde asumir de modo intransferible a los diputados y senadores que han sido elegidos sin estar ligados por mandato imperativo alguno, pensamos que en la legislatura ahora inaugurada todas  las fuerzas políticas deben hacer honor a la confianza que los votantes han entregado a cada una de ellas en proporción a los escaños ganados, sin que quepan excusas ni paliativos ni anteponer ventajas estratégicas o intereses partidistas.

Conscientes del momento, estimamos que lo prioritario en este momento es investir un Gobierno que cuente con el respaldo parlamentario suficiente para impulsar la estabilidad económica en el marco de nuestros compromisos europeos; para adoptar medidas sociales correctoras de las crecientes desigualdades; y para emprender una reforma constitucional que aborde, entre otras cuestiones, la mejora de la articulación territorial.

Decididos a favor de que el nuevo Gobierno exprese también un compromiso renovado para reforzar la Unión Europea, que se averigua indispensable vistas las carencias de la Unión Económica y Monetaria y los desafíos acuciantes que plantea la crisis de los refugiados, las amenazas del terrorismo, los conflictos abiertos en sus fronteras oriental y meridional y el Brexit a negociar, propugnamos que nuestro país confirme su vocación europeísta y su lealtad con la UE en todas esas áreas.

Sabemos que la atención a las cosas que importan podría extenderse también a  otros ámbitos, pero ahora conviene que las fuerzas políticas se concentren con preferencia en orientaciones básicas como las ya mencionadas, sin distraerse con otras.

De ahí que hagamos un llamamiento a los electos para que eviten el absurdo de que los electores tengan que confiar la solución del problema a unas nuevas elecciones.

Sepan, pues, todos los líderes y todos los partidos, que han competido ya por dos veces en las urnas, que están obligados a realizar todos los esfuerzos y todos los sacrificios que fueren necesarios, incluso los más personales, para poner fin a esta improrrogable situación del sin gobierno.

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